viernes, 17 de octubre de 2008

'Maniobras diversivas', Andrés González Castro

Maniobras diversivas
Andrés González Castro
Fundación Cultural Miguel Hernández
1ª edición, 2008
Género: Poesía
70 páginas

Resulta complejo poder decir de qué va este poemario. Basta señalar el título como referencia: Maniobras diversivas. El título es una excusa para hablar un poco de todo. Andrés González Castro abre su poemario con una súplica a la poesía misma, pidiéndole que le deje volver a ella si la abandona. A lo largo de las páginas, trata diferentes temas que le interesan: habla de la cultura, del amor, de la soledad; juga con el tiempo, con el espacio...
Antes de adentrarnos en Maniobras diversivas, Iván Sánchez Moreno -el prologuista- nos lanza una advertencia: "Este libro es una trampa: hay que sufrir para gozarlo". Mal asunto, pensé cuando leí esta sentencia. Así que prescindí del prólogo y fui directamente al poemario. Que me perdone el autor del artículo, pero soy de los que piensan que uno no debe entrar en un libro con condicionantes.
Leo Maniobras diversivas y, cuando acabo, empiezo a reflexionar sobre lo que he leído. Me pregunto cuál es el eje central del poemario y me pierdo al intentar encontrarlo. Andrés González Castro lanza un conjunto de ideas dispares, que poco tienen que ver entre sí. Tan pronto habla de Auschwitz, como del amor, como de la poesía o la cultura. Por esa razón, decía anteriormente que para enteder el poemario, hay que fijarse en el título: si algo hay en el libro es precisamente diversidad.

Lo malo del asunto es que los poemas me han resultado muy flojos. Tanto es así, que incluso a lo largo de la lectura he sentido una profunda sensación de aburrimiento. Son versos bastante sencillos que no esconden sentimientos demasiado profundos: al menos esa es la sensación que he tenido (el autor, obviamente, defenderá lo contrario). El poemario, no obstante, fue premiado en 2005 con el Premio Nacional de Poesía Fundación Cultural Miguel Hernández.

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