jueves, 25 de octubre de 2007

'El don de la ignorancia', José Corredor-Matheos

El don de la ignorancia
José Corredor-Matheos
Editorial Tusquets
1ª edición, 2004
Género: Poesía
124 páginas
ISBN: 978-84-8310-962-5

Más que de la ignorancia, de lo que trata el poemario es de la existencia y la inexistencia. Hay un juego constante del ser y no ser, de la presencia de la muerte y de las correspondencias con la naturaleza. El yo poético se integra dentro de un todo vital, donde es capaz de escuchar lo que dicen los árboles y puede respirar el mar, el mar donde se encuentra Paul Valèry, para sencillamente hacer un ejercicio de desubicación: se desubican las montañas como se desubica el mismo yo poético.

Se vacía para poder vivir con plenitud lo real y lo irreal, él mismo forma parte de ambas percepciones. Ese proceso de vaciarse es necesario para sacar los resquicios de un yo, un ego, que pueda alterar la pureza de la vida, nada nos pertenece a la vez que pertenecemos a un todo unitario. Porque el ser humano no tiene raíces, no está sujeto al mundo terrenal. No debemos sujetarnos nosotros mismos si la naturaleza no nos ha apresado del todo. No hay que esperar nada, sino vivir nuestra existencia, la pureza de nuestra existencia que radica en nuestro interior.

La desolación, la noche, el silencio recorren los versos del poemario dando esa sensación de inestabilidad en este mundo. Pero al mismo tiempo que hay desolación hay ganas de vivir, ganas de formar parte de la naturaleza. Y no hay que olvidar que en este mundo todo es lo que es y nada más: las montañas son montañas, el nombre de dios son los nombres de dios y la poesía... La poesía es sólo eso: poesía.

Ser ignorante tiene de positivo un cierto desconocimiento que resta preocupación por la existencia que nos envuelve. Y esa despreocupación hace que no nos angustiemos tanto por la existencia ni temamos la inexistencia. Es el don de la ignorancia.

En cuanto al estilo, lo cierto es que es un estilo muy sencillo, sin rarezas ni ornamentaciones. El fondo se fusiona con la forma: la poesía es lo que es y sale como sale, no hay una exaltación del yo, no hay egopoesía. Este poemario ganó el Premio Nacional de Poesía 2005 que concede el Ministerio de Cultura.

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