lunes, 6 de julio de 2009

'La plaça salvatge', Tomas Tranströmer

La plaça salvatge
Tomas Tranströmer
Traducción al catalán: Carolina Moreno Tena

Editorial: Perifèric Edicions
Colección: Poesía

1ª edición, junio de 2007
Género: Poesía
77 páginas
ISBN: 978-84-92435-02-9


El poemario se abre con unos versos desgarradores donde el yo poético se encuentra escuchando un concierto de órgano en una iglesia; cuando, de repente, una pausa lo aleja de ese lugar. Un largo flashback lo empuja a pensar en la esencia de la vida: las contradicciones, la luz y las sombras. A partir de ese momento, se establece un recorrido por una geografía llena de contraposiciones: lugares donde el lenguaje carece de palabras y las palabras no conforman lenguaje. Zonas donde los recuerdos están muy cerca, pero no se pueden aprehender y donde el yo poético se mueve en la oscuridad. Lugares también donde los muertos y los personajes soñados conviven con los seres vivos bajo el tañido de las campanas.

Esa es precisamente "la plaza salvaje", el sitio indeterminado de comunión entre diferentes esferas y donde se produce el tránsito de las personas con sus angustias, miedos y esperanzas. Todo aquello que no es moldeable, que está en estado puro, salvaje. La vida se ve envuelta por un ente que el ser no puede controlar del todo. Los poemas, en los que hay dosis de surrealismo, son como breves relatos fantásticos, que permiten al lector imaginar un mundo de ilusiones e imposibles.

La plaça salvatge es un poemario abrumador con unos versos que van situando, poco a poco, al lector, lo ubican, lo relajan y, cuando lo tienen atenazado, se desenmascaran y le golpean en lo más hondo. Así, los poemas dejan tremendas imágenes difíciles de borrar, como esas "noches de sol radiante", o "como cuando el turista es detenido / por recelosos hombres uniformados / abren la cámara, desenrollan la película / y dejan que el sol ciegue las imágenes: / así es como la claridad diurna oscurece los sueños".

La poesía de este autor sueco, Tomas Tranströmer, es de una calidad extrema. Por eso, no puedo evitar preguntarme cómo es posible que, con todo lo que se publica en España, solamente haya dos libros traducidos de este autor: La plaça salvatge en catalán y Para vivos y muertos (Hiperión), ya descatalogado. Qué lástima que Tranströmer sea uno de los poetas más importantes de Europa, que sea candidato al Nobel porque todo el continente se ha dado cuenta de su valía y que, sin embargo, en este país nos lo estemos perdiendo.

domingo, 26 de abril de 2009

'Lo de ella', Concha García

Lo de ella
Concha García
Icaria Editorial
1ª edición, 2003
Género: Poesía
70 páginas
978-84-7426-673-3

Poemas de corte intimista y autobiográfico donde la poeta nos detalla el ir y venir de un hotel a otro a lo largo de su existencia. No solo eso, sino ese no sentir que se pertenece a ningún sitio, ese estar constantemente cambiando de lugar, unas veces pasando frías noches en hoteles, otras tantas esperando en los aeropuertos...

Estamos ante un poemario aparecido en 2003, uno de los últimos publicado por su autora. Su trayectoria ya está consolidada y eso se nota en su poesía. Me atrevería a decir que es uno de los textos más radicales en cuanto a formas que ha escrito: los quiebros son como abismos que te encuentras sin esperarlos, las pistas que va sembrando para poder interpretar el texto son más escasas.

Requiere una lectura más atenta y una participación del lector muy importante. La soledad o desolación está presente, pero hay que darse cuenta de ella, no está de una forma demasiado explícita. Con el tema del recuerdo de un pasado amoroso ocurre lo mismo: está presente pero hay que dar con él, etc.

Eso se debe a que más que poemas estamos ante poemillas, versos breves y contenidos pero que a la vez quieren expresar mucho. Las metáforas abundan y muchas de ellas hay que saber interpretarlas (ayuda mucho haber leído otros libros de la autora).

Sería un error decir que es un libro complejo, porque la complejidad es relativa y seguro que a su autora no le gustaría leer esta afirmación. Pero sí diremos que hay mucha codificación y hermetismo.

Un lector poco dado a la poesía quizá se pierda en este poemario si además no ha leído nada de Concha García. Recomendaría empezar por Si yo fuera otra, que es una buena antología para empezar a conocer a esta autora y a partir de ahí, seguir con sus distintos libros.

En cualquier caso animo a que al menos intenten leer a esta poeta, vale la pena conocer nuevas formas de expresarse, quizá no tan nuevas, pero que resultan novedosas en estos momentos.

viernes, 10 de abril de 2009

'Ciudad del contrahombre & Noctambulario', Eleazar Rivera

Ciudad del contrahombre & Noctambulario
Eleazar Rivera
Género: Poesía
Editorial: La Garúa
Colección: La Garúa Poesía
Premio Internacional de Poesía Joven La Garúa 2006
1ª edición, febrero de 2008
91 páginas
ISBN: 978-84-935624-9-6

El poemario está dividido en dos partes. Por un lado Ciudad del contrahombre y por otro Noctambulario. En ambas partas el yo poético se ve apartado de la ciudad que le vio crecer y ahora lo sume en una caverna echando la vista atrás ejercitando la memoria. Aquel que ha visto cómo sus pasos han hecho camino más allá de su ciudad, puede ser ahora un apátrida, alguien perdido en la clandestinidad y en el dolor de la memoria.

A veces es suficiente el primer verso para que el lector se ponga en alerta. Puede que a partir de ese momento, el poemario entre rápidamente en una debacle de la que ya no se salve hasta el final. Puede que se trate solamente de un tropiezo y el poemario retome el vuelo. El lector tiene que mantenerse despierto, ajeno a prejuicios y con la mente clara para prepararse ante lo que el poeta le va a decir. En el caso de Ciudad del contrahombre empiezo leyendo un verso que me desconcierta: "Mujer ciudad. Ciudad sin sombras, te amo desde antes que naciera el trueno." Esto ya me hace temer lo peor, que lo que me voy a encontrar no me va a convencer, pero sigo leyendo atento, con la mente lo más despejada que puedo. Y cuando llego al final tengo la sensación de haber leído un poemario bastante irregular.

Parece que algunos poemas hayan sido escritos con el alma y otros solamente con la pluma. A medida que iba leyendo el poemario me encontraba con cantos de auténtica nostalgia y dolor pero también con versos que me dejaban indiferente. Eso último quizá sea porque algunos poemas resultaban demasiado repetitivos (cuántas veces habré leído las palabras "memoria", "caverna" y "escombros" a lo largo del poemario), en ocasiones superficiales y hasta incluso a veces se pierde la senda de la poesía para pasar al aforismo. No obstante, es agradable encontrarse con poemas como Los zapatos sobre la avenida y La ira de Leviatán.

Lo que me queda después de la lectura es haber asistido a un poemario irregular: una mezcla de cantos de auténtica necesidad y otros de simple expresión artificial.

martes, 24 de marzo de 2009

'La constancia del agua', Jorge de Arco

La constancia del agua
Jorge de Arco
Editorial: La Garúa
1ª edición, septiembre de 2007
Género: Poesía
63 páginas
ISBN: 978-84-935624-6-5

Jorge de Arco propone con La constancia del agua una analogía entre la vida y el agua. El agua, como la existencia misma, tiene sus cursos y sus estados. El yo poético está anclado en un momento de relativa quietud, marcado por el recuerdo de tiempos pasados (donde hubo un amor que le colmaba de dicha) y por la imposibilidad de soñarse a sí mismo en el futuro. El yo poético –como el agua- está condenado a desembocar en la inmensidad de un “océano de no ser”.

Pensemos en un río: se forma con pequeñas gotas que, al unirse, agrandan el volumen de agua. Éste baja con fuerza, su curso es bravío y apenas nota el impacto de las rocas (dice el autor “las aguas que fueron territorio de la niñez”). Pero más tarde, el ancho del río aumenta, su velocidad decrece, se torna más quieto. Pero esa serenidad no es total, ya que en su interior todavía arrastra los sedimentos del pasado. Más tarde, ese río está condenado a perderse en la inmensidad del mar.

Grosso modo, esa es la gran analogía que podemos entrever en La constancia del agua. El amor del pasado es maravilloso, pero el dolor de recordar su ausencia es lacerante. Esa ambigüedad provoca que, en ocasiones, haya un clamor para que la desmemoria se imponga al escalofrío y en otras se dibuje “un lugar donde Dios no consienta el olvido”. Es imposible olvidar un amor, pero es dura la llaga del recuerdo. Quizá sea porque ese amor supone ir a contracorriente.

El agua es ambivalente: por un lado borra las huellas, puede purificar y sanar. Pero, por otro lado, puede arrastrar y matar. En el agua saciamos la sed, pero nos podemos ahogar. Quizá ese doble filo haga, precisamente, que el yo poético se sienta vivo, pero a la vez náufrago de su propia existencia.

viernes, 20 de febrero de 2009

'Funerales del caballo', Ángel Padilla

Funerales del caballo
Ángel Padilla
Editorial La Garúa
Colección: La Garúa Poesía
1ª edición, febrero de 2008
Premio Internacional de Poesía Joven La Garúa 2006
Género: Poesía
71 páginas
ISBN: 978-84-934968-7-6

Padilla abre el poemario con un intento frustrado de diálogo con la naturaleza. Ésta se presenta como madre de la creación, pero aguarda callada, porque el paso del tiempo la está mermando. El yo poético se esfuerza, pero es en vano, la naturaleza está dolida. Pero inmediatamente la belleza se erige por encima de la muerte: lo que es hermoso se manifiesta a través del silencio.

El amor es una manera de mantener viva la llama. No solamente porque el amor es un impulso natural del ser humano, por tanto de la naturaleza, sino porque amando la naturaleza, la mantenemos viva. El yo poético es un semejante de la naturaleza, ambos sufren igual porque ambos son creadores y fruto a la vez de la vida misma. Al yo poético se le vuelven los dedos azulados navegando en un mar sin orillas al mismo tiempo que la naturaleza va siendo testigo de su propio funeral.

En el poema Canto funeral de los nacimientos tenemos un juego de binomios potentes que demuestran esta semejanza entre el yo poético y la naturaleza: jardinero y enterrador, hierba y asfalto, rosa y nieve, parto y funeral, trigo y ceniza… Y todos estos binomios quedan "abrazados", como muestra de que el nacimiento y la muerte van encadenados y lo que nos queda es lo que está en el medio: la vida. Nuevamente la vida.

Enrique Falcón dice "pocas veces, entre la poesía española contemporánea, podríamos encontrar libros como éste en que la defensa de la vida se convierta en un acto de dignidad". Y Antonio Orihuela afirma que Ángel Padilla "ha construido un poemario que nos interpela, nos zarandea y nos fustiga para que despertemos de este tiempo de muerte a la vida". No hay dos frases que definan tan a la perfección la esencia de este poemario. Poco más se puede añadir que no sea mencionar el impacto que supone la lectura de Funerales del caballo: un poemario de extrema dureza, pero necesario. Y un final tan brutal como sugerente.